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Corría el año de 1879 y el Perú se debatía en agudos problemas internos, mientras diversas corrientes político partidarias se disputaban el poder. El Presidente Mariano Ignacio Prado había emprendido viaje hacia Europa en busca de empréstitos y armamento para hacer frente a la guerra con Chile, dejando en ejercicio al vicepresidente Luis La Puerta. Nicolás de Piérola asume el poder mediante golpe de estado con el título de Dictador estableciendo posteriormente su sede de gobierno en Tarma, quedando Lima al mando de su Alcalde Rufino Torrico. El gobierno dictatorial asume medidas represivas contra sus rivales políticos. En la capital se acrecienta la inquietud ante la percepción que el gobierno dictatorial no puede mantener la unidad nacional y la exigencia del jefe de plaza del invasor chileno general Cornelio Saavedra para que el Alcalde convoque a los vecinos de la ciudad y procedan estos a elegir un nuevo gobierno nacional. La postura de los diplomáticos acreditados es vaga y casi inexistente. Las difíciles comunicaciones de la época obligan a una situación prácticamente autónoma entre la costa y la sierra. Ya en 1881, ante el desconocimiento chileno de la autoridad del dictador Piérola los exiliados por su gobierno comienzan a retornar a la capital. Torrico se ve presionado y manifestando que la elección de un gobierno nacional excedía sus atribuciones recurre a diversas y reconocidas instituciones para que convoquen a sus miembros y a la ciudadanía a una Asamblea Municipal. Sin embargo, Manuel González de la Cotera, Dionisio Derteano y otros notables de la época, reconociendo que el diálogo entre el invasor y el gobierno de Piérola era imposible, convocan a otras reuniones cuyo propósito era la búsqueda de un canal de comunicación con los chilenos, para lo cuál se patrocinaba el otorgarle el mando nacional a Luis La Puerta, el cuál declina. Esta situación motiva una nueva convocatoria para el 22 de febrero de 1881, donde los líderes y notables de la época ´sin tener consideración alguna de partido´, recurren a un personaje de la época: don AURELIO DENEGRI, ex Alcalde de Lima (de 1874 a 1875), ex presidente de la Società Italiana di Beneficenza y presidente de la influyente Sociedad de Inmigración Europea, de contigüidad del entonces llamado Pueblo de la Bendita Magdalena (hoy en día el distrito limeño de Pueblo Libre), a quien encargan presidir la llamada Junta de Notables asi como la consecuente reunión electoral y establecer en ella las bases sobre las cuáles debía organizarse el nuevo gobierno nacional.

Fueron candidatos a asumir la Presidencia los señores don Antonio Arenas (pierolista) y don FRANCISCO GARCÍA CALDERÓN (civilista). La votación fue mayoritariamente a favor del segundo de los nombrados, ganando la elección. Le cupo a don AURELIO DENEGRI, a pesar de la negativa del Alcalde Torrico quién se siguió declarando pierolista fiel, el leer ante una muchedumbre patriótica y desde el balcón de la Municipalidad de Lima el Acta que ´organiza al nuevo gobierno y que proclama como Presidente Provisorio al Dr. FRANCISCO GARCÍA CALDERÓN´. Un 25 de febrero el presidente provisorio Dr. FRANCISCO GARCÍA CALDERÓN, pronuncia su primer discurso, enfrentando una tarea inmensamente difícil y sacrificada, ´buscando la unión de todos para alcanzar una paz aceptable´. Don AURELIO DENEGRI asume la Vice-Prresidencia.

La gran aspiración del nuevo gobierno era que los chilenos desocuparan Lima, ante cuya negativa se instala en el territorio del Pueblo de la Bendita Magdalena (hoy Pueblo Libre) que había sido previamente declarado por los invasores como neutral, ante gestiones personales de don AURELIO DENEGRI. Esta neutralidad se debía al valor histórico que representaba la Villa donde había residido el generalísimo don José de San Martín, también Libertador de Chile, y donde habían vivido personajes de las épocas prehispánica, hispánica y republicana. Es así que se cumple con el requisito indispensable de contar con una sede fuera del territorio ocupado. Ante tal acontecimiento el decir popular es el que retoma la frase del Libertador San Martín (´el primer pueblo libre del Perú´) y rebautiza al Pueblo de la Bendita Magdalena como ´Pueblo Libre´, nombre que es su denominación oficial desde 194 . Este logro, dada la situación de ocupación de Lima, fue un hecho muy criticado por la opinión pública chilena y pro-chilena de la época, ya que se veía como un paso riesgoso y trascendente que permitiría la consolidación del nuevo gobierno. El primer Acto de Estado fue la conformación de un Consejo de Gobierno, cuya presidencia le fue encomendada a don AURELIO DENEGRI, quién además fue nombrado Ministro de Hacienda y Comercio.

Es el 12 de marzo de 1881 que se procede al establecimiento oficial del nuevo gobierno y a la juramentación del Dr. FRANCISCO GARCIA CALDERON, como Presidente Provisorio. En este acto también juramenta el Consejo de Gobierno, presidido por don AURELIO DENEGRI. Tal acto tuvo por escenario la casona que fue sede de los últimos tres virreyes españoles, que fue brindada al Libertador generalísimo don José de San Martín y que luego fuese residencia del Protector general Simón Bolivar, ubicada en el Pueblo de la Bendita Magdalena (hoy Pueblo Libre). Este lugar fue conocido como ´el Palacio´ y hoy es el Museo Nacional de Historia, inexplicablemente anexado sin mayor singularidad con el colindante Museo Nacional de Arqueología y Antropología. En los días posteriores se iniciaron los pasos para efectuar un llamado a sesionar al Congreso, que la dictadura de Piérola había disuelto en 1879. El Presidente GARCIA CALDERON y el Ministro DENEGRI firman la convocatoria al Congreso Nacional, con el desagrado de las autoridades chilenas, lográndose que el 19 de julio se instalaran ya con setentidos miembros. Las tratativas preliminares de don AURELIO DENEGRI para obtener la sede del gobierno en el Pueblo de la Bendita Magdalena habían incluido el obtener como sede del poder legislativo la Escuela de Clases, ubicada en Chorrillos, en cuyos derruídos ambientes sesionan. Aún cuando la Iglesia y otras instituciones cívicas reconocieron formalmente el papel del Presidente Provisorio lo incierto de la época, con la presencia del invasor chileno en la Capital, originó una dualidad de autoridades: Piérola en el interior y en Lima GARCIA CALDERON, en lo que se dió en conocer como ´el Gobierno de la Magdalena´.

El gobierno de GARCIA CALDERON recibió ciertamente un gran soporte desde la Municipalidad de Lima, para lo cuál fue de gran influencia su ex Alcalde don AURELIO DENEGRI. Fue así que Rufino Torrico es relevado por un hombre de confianza del nuevo régimen: César Canevaro, con quien fue posible asumir funciones bancarias y de hacienda, entre otras. Le correspondió también a la Municipalidad de Lima el pagar el primer cupo de guerra. Consolidada la primera etapa del nuevo gobierno, don AURELIO DENEGRI, su gran propulsor, se retira de la vida pública y del quehacer político nacional, dedicándose al desarrollo de las actividades empresariales iniciadas por su padre, el genovés don Pietro Denegri ,principalmente en el puerto del Callao, en el puerto de Lomas y en el valle de Acarí.

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