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No servia aguardiente, ni puro ni mezclado; servia pisco. La novedad del nombre, importado recien del Perú
"La negra Rosalia, o, El club de los picarones" por Justo Abel Rosales - Santiago 1896. La negra Rosalia o chola Rosalia, era una cocinera que vivia en Lima. En 1823 con el retorno de la Expedicion Libertadora a Chile, Rosalia y su esposo viajan a Santiago junto con la division Coquimbo. Abrió un puesto en la esquina de Santo Domingo con Teatinos para ofrecer a los parroquianos las recetas del Peru: picarones y pisco. Este es un fragmento de su historia.

En los primeros tiempos, la negra se ocupó en darse a conocer atrayendo la buena gente con mil maneras. Porque ya la casería en el elemento militar la tenía hecha. En efecto, los soldados venidos con ella del Perú, fueron sus primeros y mas constantes parroquianos.

Los de los batallones numero 2, 4 i 5, pasaron a ser sus diarios visitantes. El atractivo principal eras los picarones i el ponche en pisco.

La negra tuvo la habilidad de comprar el mejor aguardiente de Aconcagua i de las provincias de mas al norte, para fabricar los afamados ponches en cafe, en culen o en otra forma.

No servia aguardiente, ni puro ni mezclado; servia "pisco". La novedad del nombre, importado recien del Perú, i el rico sabor de los ponches, atrajeron a los soldados i mas tarde a toda clase de personas.

Aquellos bautizaron con nombres especiales a los vasos en que se servian los licores. Los mas grandes eran "granaderos", i valian un real; los mas chicos "cazadores" que importaban medio.

Señorita se llamaba una copa grande de mistela, valor de un medio, o seis cobres.

Tal era la baratura entonces de los licores.

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