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Diablada puneña con sicuris (al fondo) y personaje alusivo a la alpaca o llama (foto: Josafat Roel Pineda)
La diablada puneña es una danza ejecutada por sicu-morenos tocando huaynos sincopados que muestra rituales ancestrales donde los anchanchos y chullchuquis conviven con los hombres en torno a la Pachamama. La danza acompañada con sicu-moreno la mantiene el conjunto Sikuris del Barrio Mañazo en Puno.

Una leyenda andina cuenta que Wari, el dios del fuego subterráneo, se da cuenta que los uros empiezan a adorar al dios Pachacamac. Wari decide brillar más que el Sol y luego enamora a una ñusta uro llamada Aurora, hija del Sol. La ñusta lo rechaza y combate todas las plagas que Wari le envía y Wari es enviado a las profundidades.

Los uros se establecieron desde las costas del Pacífico hasta el antiplano andino hace más de 2000 años. Rendían culto al Tiw quien era el dios de todo lo creado, el protector de la naturaleza, de abrigos rocosos, cuevas, socavones, animales de caza y aves acuáticas. Tiw, era venerado en el Itwu (luego llamada Fiesta de Ytu), un ritual que se practicó en todas las zonas pobladas por los uros.

Fray Martín de Murúa narra que la fiesta de Ytu o Yto fue observaba en Capachica, población situada en una de las bahías más importantes del Lago Titicaca en que se hallan las ensenadas de Paucarcollo y Puno. En esta población: Capachica, M. de Murúa (1560-1620) reunió materiales de observación acerca de las festividades pagano – religiosas que se practicaban allí con los nombres de “fiesta del Yto”, y sus danzas de “llama llama” y “guacones”. El cronista Guaman Poma de Ayala indica que cada región del Tahuantinsuyo incaico tenía sus propias fiestas, como el Collasuyo que comprendía todo el sur del Tahuantinsuyo, así que la fiesta de Ytu debió extenderse en todo el Collasuyo.
Isla flotante de los uros en Puno. Lago Titicaca

Respecto a la influencia aymara, el antecedente remoto de esta manifestación sería la fiesta del ciclo agrario de siembra y cosecha en honor a la Pachamama. La Pachamama es una divinidad protectora que representa a la Tierra y la naturaleza y favorece la fecundidad y la fertilidad. En la cosmovision aymara Alajpacha es el mundo de arriba, Manqapacha o Uku Pacha el mundo de abajo, y Akapacha el mundo donde viven los aymaras. El Ukupacha es el mundo de los muertos y de la oscuridad. Cuando mueren los andinos regresan a la Pachamama por la boca de los volcanes donde se reincorpora el hijo muerto al seno de la madre Tierra para reencarnarse en otro ser. En el Ukupacha habitan los Anchanchus, los cuales son dueños de la minas y al cual debe pedirse permiso para explotar una mina. Una leyenda narra que el Anchanchu tiene nariz de cerdo y cuernos de becerro; y otras veces se presenta como un viejito que ofrece tesoros. Para vivir en armonía entre el mundo de arriba y el abajo, los aymaras también deben agradecer a la tierra mediante ofrendas y pagos a la Pachamama en ceremonias donde se realizaba la Danza del Anchanchu.

Por otro lado, según documentos escritos, una representación se desarrolla en Cataluña durante el siglo XV. La danza fue llamada Ball de diables la cual es una representación teatral de la lucha del bien contra el mal. Fue utilizado, para las fiestas de Corpus, en las procesiones eclesiásticas como acompañamiento para dar un aspecto más ceremonioso y espectacular. Los diablos, diablillos o demonios desfilaban encabezando la comitiva para anunciar su llegada con jaleo de todo tipo. De forma estrepitosa y ruidosa apartaban el público asistente abriéndose paso en la procesión.

Con la colonización de América hacia el siglo XVI se funden las creencias cristianas con las autóctonas. En 1577, los jesuitas se establecieron en Juli. En los días festivos, se realizaban funciones teatrales a los que ya estaban acostumbrados los aymaras y se presentaban comedias y autos sacramentales. El Dr. Ricardo Arbulú explica que en una carta del padre Diego González Holguín a su superior, los jesuitas en su misión en Juli, enseñaron a los nativos, un canto-danza sobre los siete pecados capitales y como los ángeles vencen a los demonios, para cristianizar a los habitantes de la zona. Juli fue conocida como "La Roma de las Indias".

En 1590, el jesuita José de Acosta, describiendo las danzas realizadas en el Cuzco, indica que la Fiesta del Itu se realizaba disimuladamente durante el Corpus Christi, bailándose el Llama llama, el Guacon y otras danzas mas.

En 1608, Diego González Holguín publicó su "Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Qquichua o del inca" donde refiere que la catequesis se caracterizaba por la inclusión de las lenguas nativas en los estilos literarios de la época; así se realizaban los autos sacramentales en quechua donde la figura del diablo hacía el papel del truhán o gracioso.

Saynata: El que no tiene vergüenza ni empacho ni saluda ni hace acatamiento.
Saynata runa: Enmascarado danzante.
Saynatamcay mana pincaricuk: Es como enmascarado sinvergüenza.
Hayachuco llamallama saynata huacon: Los que hacen juegos o danzas disfrazados
- González Holguín, Diego, 1552. Ciudad de Los Reyes. Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Qquichua o del inca


En 1612, Ludovico Bertonio, publicó su "Vocabulario de la Lengua Aymara" en Juli donde muestra como los nativos se ponían máscaras de diablos y cómo éstos danzaban.

Demoñuelo o Diablillo de las danzas: Sokho, Sancatilla, Culumculum, Saynata, Llamallama, Hayachucu.
Diablillo o Espantajo: Sokho, Saynata, Sancatilla, Copahaqque, Llamallama Culumculum.
Mascara: Sokhovide. * Espantajo Mascara Ponerse: Sokhottalitha.
- Bertonio, Ludovico, 1557-1625. Vocabulario de la lengua aymara. Juli Pueblo, Chucuito


En 1615, Felipe Guamán Poma de Ayala describe una orden emitida a los caciques y sus pueblos, indicando que los danzantes del Saynata, Llama Llama y otras danzas, realicen su celebración frente al Santísimo Sacramento, la Virgen María y todas las fiestas de la iglesia católica; ya que los nativos anteriormente lo hacían frente a sus dioses, llamados demonios por los españoles.

Que los dichos caciques principales y sus yndios o las yndias, sus propios hijos lexítimos que dansen y hagan taquies y haylli [cantos] a: Uacon Uauco, Saynata, Llama Llama, Haya Chuco...An de dansar delante del santícimo sacramento y delante de la Uirgen María y de los sanctos en las fiestas y pasquas y fiestas de las yglecias...Pues que para las uacas ýdolos, dioses falsos, demonios por mandado de los pontífises laycaconas, hicheseros, lo hicieron. Agora lo an de hazer para seruir al mismo criador, Dios uerdadero y todo lo que manda la santa madre yglecia rromana...
- Guaman Poma, Nueva corónica y buen gobierno (1615)


Para la evangelizacion del nuevo mundo los jesuitas usaron comedias representadas por los mismos aymaras. Garcilazo en 1617 cuenta que en Juli, representaron un enfrentamiento entre la Virgen María y la serpiente maligna.

La misma habilidad muestran para las ciencias, si se las enseñasen como consta por las comedias que en diversas partes han representado, porque es así que algunos curiosos religiosos, de diversas religiones, principalmente de la Compañía de Jesús, por aficionar a los indios a los misterios de nuestra redención, han compuesto comedias para que las representen los indios, porque supieron que las representaban en tiempo de sus Reyes Incas y porque vieron que tenían habilidad e ingenio para lo que quisiesen enseñarles, y así un padre de la Compañía compuso una comedia en loor de Nuestra Señora la Virgen María y la escribió en lengua aimará, diferente de la lengua general del Perú. El argumento era sobre aquellas palabras del libro tercero del Génesis: "Pondré enemistades entre ti y entre la mujer, etc... y ella misma quebrantará tu cabeza". Representáronla indios muchachos y mozos en un pueblo llamado Sulli.
- Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales de los Incas, 1617


En 1644 el cuzqueño Vasco de Contreras Velarde compone Usca Paucar, un drama quechua donde la Virgen María con un Angel en su escudo, derrota al Yunka Nina, el diablo, y a sus cuatro servidores. También narra como Yunka Nina fue derrotado anteriormente por el Arcangel San Miguel.

En 1776, el Obispo de Trujillo del Perú, Baltasar Martínez Compañón, encarga una serie de dibujos correspondiente a su obispado y en ellos incluye un baile titulado "Danza de los diáblicos" con San Miguel y siete demonios que representan los pecados capitales. Los diablos usan máscaras y trajes que se adornan con cintas de colores. San Miguel viste un faldón, camisa adornada con encajes, lleva una espada y un escudo.

La investigadora Julia Elena Fortún, basada en un dato del Presbítero Eleuterio Villaroel sobre el culto a la Virgen del Socavón, explica que la danza se empezó a realizar en Oruro en 1789 y está asociado a la leyenda del Chiru Chiru. En 1818, el párroco de Oruro, Ladislao Montealegre realizó una representación "para educar al pueblo, mostrándoles los siete pecados capitales" con el fin de "levantar el ánimo de los creyentes e inducirlos a ensalzar la festividad de la Virgen del Socavón".  En 1890 el párroco de Paria, población cercana a la ciudad de Oruro, José Soria, con la colaboración de Daniel Valda, teatralizó la batalla entre el cielo y el infierno.

En 1892 se crea en Puno la comparsa "Danza de Diablos" en el barrio de los carniceros conocido como Barrio Mañazo. La comparsa era acompañada de sicu-morenos. Este barrio fue poblado desde el siglo XVII. Luego en 1909 se funda la comparsa "Juventud Obrera" en el mismo lugar. En 1904, en Oruro se funda la "Comparsa de Diablos de los Mañazos". Mañazos es el nombre con el que se conoce a los matarifes y vendedores de carne. Esta agrupación cambia de nombre a Gran Tradicional y Auténtica Diablada Oruro en 1946.

Teresa Gisbert afirma que la diablada que se realiza en Oruro, La Paz y Puno, era en sus orígenes una danza donde los siete pecados capitales son derrotados por San Miguel, como el dibujo preservado por el Obispo de Trujillo, Baltasar Martínez Compañón. Tambien indica que en las celebraciones de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria los diablos danzantes eran acompañados por sicu-morenos.

La antropóloga Marcela Cornejo Diaz, expone que la primera comparsa de Diablada de que se tiene información documentada, es la del Barrio del Mañazo, que se funda en 1892 y es ejecutada con banda de sicu-morenos al son de huayños sincopados. Predispuesta como danza extrovertida y de salto, es en el caso puneño, más autóctona, más ligada a las raíces telúricas; ello puede deberse en parte, a que no estuvo directamente vinculada a las fiestas de carnaval como en el caso de Oruro, donde se muestra más "barroca" y estilizada.

Los intercambios con conjuntos bolivianos, caracterizados por usar bandas de músicos, se inician aproximadamente en 1918. En 1922, por limitaciones económicas para contratar dichas bandas, las comparsas puneñas se centran en el tradicional acompañamiento musical de los sicu-morenos, determinando músicas, coreografías y personajes propios. Con este argumento, Cuentas Ormachea, plantea que desde 1922 a 1965 la Diablada Puneña desarrolló su estilo propio. Si consideramos que el conjunto de sicuris del barrio del Mañazo surge en 1892, podemos decir que el estilo inicia su desarrollo en 1892 y se impone hasta 1965, habiendo un paréntesis entre 1918 y 1922, en que los Vaporinos buscaron bandas de musica del país vecino, esto no implica que en ese mismo período las otras comparsas puneñas no siguieran practicando el acompañamiento tradicional con el sicuri.

A mediados de la década del 60, varias comparsas puneñas se inclinan más por la contratación de bandas, y comienzan a llegar modas del vecino país, tanto en las máscaras y trajes, como en la coreografía. Hoy en día la única comparsa que mantiene el estilo del sicu-moreno es la del Barrio del Mañazo, y hasta hace unos años, la banda Juventud Obrera (o del Barrio Obrero).

Las máscaras de los diablos puneños, en un principio solían hacerse de yeso (eventualmente se usaba metal), hoy en día se hacen no sólo de yeso sino de fibra de vidrio. Hasta hace pocas décadas (1960’s, 1970’s) dejaban ver sobre la boca enormes dientes deformes semejantes a los colmillos del jabalí, tanto hacia abajo como hacia arriba. A influencia de artífices bolivianos estos han sido reemplazados por otros de cristal decorado con espejuelos. Los reptiles nativos de las máscaras puneñas han ido dando paso a dragones de inspiración asiática que surgen de los cuernos (se ha explicado esto por la presencia de culíes chinos que fueron traídos para trabajar en la costa peruana en el siglo XIX en condición de cuasi esclavitud; en este caso hablamos de los que fueron llevados a las salitreras de Tarapacá, zona limítrofe con el departamento de Oruro). Estos cuernos, que en un comienzo eran puntiagudos (como los de un toro) o gruesos y romos, fueron dando paso a largos cuernos retorcidos.

En la actualidad, con los cambios económico-sociales y las dinámicas propias de una continuidad cultural, la Diablada de Puno acusa fuerte influencia boliviana, ocasionando no pocos malentendidos sobre su legitimidad como expresión de la cultura popular de Puno, concluye Marcela Cornejo.

En el Perú existen muchas danzas con participación de los diablos como: Los Saqras en el Cuzco, El Son de los diablos en Lima, los Diablitos de Jayanca en Lambayeque, los Diáblicos de Bernal en Piura, los Diablos de Huanchaco, los Diablos de Mochumí. Con el nombre de "diablada" se conoce a la danzada en Puno.

La diablada puneña está ligada a la celebración es la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad de Puno.

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