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Martes 21 de agosto 2012
Una vida para los demás
Por: Grover Pango Vildoso

La historia, aquella grande de sucesos memorables y la otra cotidiana de repercusiones breves, nos ofrece un sinfín de caso…
Fred Green a la izquierda
Martes 21 de agosto 2012
Una vida para los demás
Por: Grover Pango Vildoso

La historia, aquella grande de sucesos memorables y la otra cotidiana de repercusiones breves, nos ofrece un sinfín de casos de personas que entregan lo mejor de sus vidas a colectividades donde no nacieron. A ellas se consagran con amor, con tesón, con generosidad. Un ejemplo cercano podría ser el de don Andrés Bello, el sorprendente autodidacta venezolano que llegó a Chile desde Europa en 1829 hasta su muerte y es hoy un símbolo cultural de ese país.

“Mutatis mutandis” y movilizado por responsabilidades de su congregación, llegó a la ciudad de Tacna en noviembre de 1959 el joven Fred J. Green Fernández, recientemente ordenado jesuita. Nacido en Hawái, había escogido el sacerdocio luego de la segunda guerra mundial donde fuera piloto en la infantería de marina. El joven Green llegó a los 37 años a una ciudad de 30 mil habitantes y se quedó allí hasta hoy, cuando está cumpliendo 90 firmes años de existencia.

Por aquel tiempo la Parroquia de San Pedro fue entregada a los jesuitas y por ella desfilaron, en breves periodos, sacerdotes de la talla de Luis Bambarén, Romeo Luna-Victoria o Rubén Vargas Ugarte. En tanto el proyecto educativo, tan caro a los seguidores de Ignacio de Loyola, vio la luz en 1962 de la mano del P. Green.

Desde entonces el Colegio Cristo Rey de Tacna ha sido un referente de calidad en la ciudad y fuera de ella. Dirigido a lo largo de sus primeros veinticinco años con el liderazgo del P. Green, este año celebrará sus Bodas de Oro. Funcionando primero en las modestas instalaciones de la parroquia, luego en una vieja casa adaptada por la calle Arica y más tarde en un amplio y soledoso local que hasta hoy ocupa, Cristo Rey ha buscado hacer verdad aquella hermosa demanda de Pedro Arrupe SJ: “Ser hombres para los demás”, que no conciban el amor a Dios sin el amor al hombre.

Cuando no sólo los cimientos sino las más sólidas vigas sostenían el edificio soñado, Fred Green siguió su destino de impenitente educador y se fue a otro lugar, a un nuevo proyecto habitacional también alejado que necesitaba una parroquia; se hizo la parroquia y allí soñó hacer también un colegio. Y lo hizo.

Así surgió el Centro Educativo Parroquial “Miguel Pro”, que en noviembre cumple 20 años y que él sigue asesorando. Asesorar, en el lenguaje de Fred Green, es dedicarse a hacer todo lo que haga falta para el colegio. Pero no sólo para él, sino para todo lo que la Compañía de Jesús y la Coordinadora Regional Apostólica Jesuita- CORAJE, pueda requerir.

Fred Green ha envejecido en Tacna amándola, trabajando por ella, cumpliendo su compromiso con el Creador. Sus ratos de descanso frente al mar seguramente son una forma de soñar desde lejos con su isla natal, allá en el centro mismo del Pacífico inmenso. Tan inmenso como la gratitud que merece aquel cura joven que llegó a Tacna para mostrarnos cómo se vive para los demás.

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