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Las grandes masas de migrantes aymaras continúan buscando mejores alternativas de progreso, ya que aún en sus tierras el estado peruano no implementa adecuadas políticas, programas o proyectos que lo…
Las grandes masas de migrantes aymaras continúan buscando mejores alternativas de progreso, ya que aún en sus tierras el estado peruano no implementa adecuadas políticas, programas o proyectos que los integren al desarrollo.

Por: José Luis Feliciano Chipana

Si usted hubiera nacido en la extrema pobreza y viviría sólo de lo que cosecha (papas, ocas, habas, chuño, etc.) y de sus animales (ovejas, reses, gallinas, charqui, etc.), y le ofrecen la oportunidad de tener una vida mejor en un territorio lejano con la condición de dejar sus tierras y familia ¿usted migraría a la costa?Supongo que ha respondido un “si” mentalmente, y si fue “no” creo debí de incrementar más detalles describiendo la pésima situación en la que viven miles de familias marginadas en zonas altiplánicas como Puno.


“Esos cholos, quesos, serranos, ignorantes… hacen quedar mal a Tacna, nos desprestigian y hacen que la Ciudad Heroica tenga una mala imagen, esos cholos sólo saben robar y en los buses apestan, no se bañan, deberían irse de una vez a Puno.”

¿Cuántas veces seguirán escuchándose esas frases? Se oyó aún más durante la protesta de diez días que acataron miles de pobladores en el 2008 en defensa del canon minero, jornada que se le bautizó como el “tacnazo”; y seguramente volveremos a escucharlas cada vez que caminemos por el centro de la ciudad durante alguna situación parecida al “tacnazo”, como las manifestaciones en defensa del recurso hídrico, en rechazo a la contaminación ambiental, la titulación de lotes o quién sabe si también contra la corrupción; posiblemente esas frases “cholos, quesos, serranos, ignorantes que hacen quedar mal a Tacna” las dirán quienes se sienten ajenos al comportamiento de “esos” a quienes llaman “cholos”. Es necesario preguntarse ¿Esos cholos por haber nacido en Puno y no en Tacna acaso no tienen derecho a manifestarse?, ¿En realidad los aymaras (o puneños) deben ser considerados tacneños?, ¿Es necesaria tanta discriminación?, ¿Quiénes discriminan?, ¿Por qué discriminan?

Tacna alberga a un gran número de migrantes provenientes en su mayoría de las zonas aymaras, pero este incremento migracional de zonas altiplánicas a zonas costeras no se origina en las últimas décadas sino hace cientos o miles de años, aproximadamente unos 10.000. Tacna fue poblado por tribus de raza aymara y de los uros, subdivididos en uros de la costa y uros sedentarios; los aymaras siendo agricultores por excelencia, escogieron las mejores tierras de cultivo, los uros tierras como las de Tarapacá, Sama y Locumba. El inca Yahuar Huaca recorrería esta región integrándola al Imperio Inca en el Collasuyo.

Las primeras noticias de los habitantes de Tacna y Arica provienen de la expedición de Diego de Almagro a Chile en 1536; a su regreso de este país se hicieron cálculos que en los valles de la región de Tacna y Arica había una población de 15.000 a 20.000 habitantes, siendo un tercio de ellos "changos", y otro tercio de "uros subjetos" y otro tercio de aymaras. Estos últimos formaban un barrio aparte llamado "chucuito" en el actual puerto de Arica, probablemente denominado así por ser oriundos de una región cercana al Lago Titicaca.

Los españoles denominaron "uros" a todos los indios que no hablaban quechua o aymara, clasificándoles en "uros subjetos" los que se dedicaban a la agricultura y "uros independientes", camanchacos o changos, por que recorrían las orillas del mar en busca de sustento; vivían provisionalmente en tolderías de cuero de lobo que también los usaban para sus embarcaciones movidas a remo. Los changos o camanchacos constituían la población marítima; "chango" significa en quechua "pequeño"; eran de estatura pequeña; se alimentaban del pescado, mariscos y huevos de las aves marinas.

En 1540, cuatro años después que Almagro conociera el valle Takana, se crearon las primeras encomiendas con las que los conquistadores oficializaron su apropiación de tierras y sometimiento de los indígenas, las condiciones favorables de la región atrajeron a muchos soldados y personas que llegaban de España en busca de un lugar donde establecerse.

Dos encomiendas dividieron al valle de Tacna y se crearon otras que comprendieron tierras desde Moquegua hasta Tarapacá, incluyendo el pueblo indígena de Ite. En 1548 se creó la encomienda de Ilabaya con tierras en Sama, Locumba, Curibaya y Candarave. Así, las relaciones feudales de producción sustituyeron a las relaciones colectivas de producción takana-inca, se dio origen así a la opresión, a la explotación, a la marginación, a la humillación, a la injusticia obrada por los colonizadores hacia los indígenas de la zona. De aquella época se conoce poco. El vacío histórico es intrigante, y se hace cada vez más obsesivo, sobre todo cuando uno escribe sobre eso. Qué importante hubiera sido un Felipe Wamampoma por estas zonas.

No es hasta mucho tiempo después cuando la asimilación de la cultura hispana en Takana se hace visible en documentos. Viviana Briones Valentín, historiadora chilena ha venido desarrollando estudios que forman parte del proyecto “Historia de los pueblos andinos de Arica, Tarapacá y Atacama: Etnicidades y Conflictos Coloniales”. Su investigación ha incluido documentos que también incluyen acontecimientos suscitados en Tacna en relación a los procesos de desestructuración y expropiación de la propiedad indígena en momentos de formación del mercado y estado colonial: "Tacna en el siglo XVIII se nos presenta como una realidad étnica colonial compleja y especial dentro de los andes coloniales del sur. La percepción comunitaria nos revela abusos de poder y privilegios, trasgresión a la costumbre y al patrimonio comunitario, todo esto tras la articulación de microespacios de poder en donde la alianza entre autoridades étnicas e hispanas intentó a partir del control de pilares productivos, enriquecerse y olvidar los espacios propios de las tradiciones y derechos de los ayllus....."

Los colonos siempre sacaron provecho de la ingenuidad. El proceso de mimetización entre ayllus e hispanos como imaginamos no fue tarea fácil, y como afirma la historiadora Viviana Briones Valentín fue también frustrante para los takanenses de la época entender que eran sus propios hermanos quienes los traicionaban por determinado porcentaje de beneficios a través del “Pacto colonial”. A pesar de ello la urbe del pueblo creció sin la rugosidad de las cuadriculadas ciudades de españoles. Limitando con las pampas y junto al río Caplina, que la sustenta, se localizó en el corazón mismo de la campiña. Los viejos caminos incaicos formaron las principales calles longitudinales, cortadas, en distancias irregulares, por los estrechos y umbrosos callejones.

El pueblo estimulado económicamente por el hecho de ubicarse en el camino que seguían los arrieros entre las ciudades del Alto Perú y Arica, trayendo de aquellas la plata, las pieles y la cascarilla y transportando desde ésta la apetecida mercadería ultramarina, progresó rápidamente. Cosmopolita sin dejar de ser "peruana", congregó a nutridas colectividades inglesas, francesas, alemanas e italianas, quienes desembarcaron buscando oportunidades, muchos a través de histrionismos, otros en base a sus conocimientos en panificación, vinos, etc.

El profesor Efraín Choque Alanoca, docente en historia y geografía, manifiesta: El antiguo departamento de Tacna, en 1875, comprendía a tres provincias: Arica, Tacna y Tarata, y contaba con una superficie de 32,618 Km. El censo de 1876, le estimó una población de 36.000 habitantes, de los cuales 19.245 correspondían a la provincia de Tacna. Albergaba esta provincia del cercado de Tacna a los distritos de Calana, Pachía, Sama, Locumba, Ilabaya y Tacna. La ciudad-capital o Heroica Ciudad, tenía 10.778 habitantes. Casi todos los historiadores (Basadre, entre ellos), consideran que al inicio de la guerra con Chile, la población ascendió a 12.000 personas. Como un cordón verde circundaban la ciudad los pagos y ayllus ancestrales. Los pagos Humo, Olanique, Aymara, Aica, Tonchaca, Silpay, Collana y Capanique los cuales eran gobernados por sus comisarios, principales o curacas. En 1879, la mayoría absoluta de los pequeños propietarios de las chacras y chacarillas de estos pagos, eran originarios o indígenas tacneños. La ciudad estaba asentada en las riberas del Caplina, y presentaba una forma de trapecio rectangular, alargado hacia el noreste, con una estructura compuesta de manzanas, solares y una plaza principal, ubicada en la parte más meridional de la ciudad. A tenor del Rol de Contribuyentes Urbanos, presentaba 109 casas, 129 casitas, 247 cuartos, 51 tiendas y 5 tambos. La propiedad de estos inmuebles correspondía a la gran masa de nativos tacneños, lo que revestía a la urbe de una aureola viva de peruanidad.

¿Cómo era la Tacna Antigua para el profesor Luis Cavagnaro Orellana? La Tacna antigua, exactamente en el conflicto con Chile, tenía 12.000 habitantes, era una ciudad con próspero comercio, porque aquí pasaba todas las mercaderías que venían desde Europa, pasaba por Arica y se embarcaba en el ferrocarril a Tacna y en Tacna se despachaba en grandes caravanas de arrieros, entonces en Tacna existían los importantes hoteles del estilo Europeo, había buenas obras teatrales las mejores compañías teatrales que hay en Europa, operas que se dan en Tacna, en Tacna habían 2 periódicos y un símbolo, un significado de la importancia de Tacna, por ejemplo está la construcción de la Catedral iba a ser la Catedral más importante de todo el Perú, ejecutada por una sociedad de Eiffel de un estilo muy diferente a las iglesias coloniales del Perú, porque iba a ser una iglesia hecha de piedra con tecumbre de fierro y con vitraos de muchos colores que tenia Europa para eliminar toda la parte interior de la Iglesia, además la fontana no es como dicen los libros fue traída por la Hius y compañía y fue fundida en Liverpool (Inglaterra) por la firma Simpson y fue traída como parte de un convenio entre el Municipio de Tacna y la firma Hius para dotar a Tacna de agua potable, esa pila entonces tenía una utilidad digamos doméstica en sentido que servía para el agua potable de la ciudad, además de eso en Tacna se publicaba 5 periódicos 3 periódicos de carácter informativo y 2 periódicos de carácter cultural es decir era una ciudad de gran adelanto.

Cierto, nadie lo niega, por aquí pasaban las grandes mercaderías que venían de Bolivia, pasaban los minerales que eran extraídos de tierras bolivianas por bolivianos (que eran sepultados en esas mismas tierras muertos de hambre, de frío, degollados y quien sabe que otras causas) para los europeos, quienes se enriquecían egoístamente con estos minerales. Y es entonces cuando viene la guerra la guerra con Chile.

Ante la declaratoria de guerra por Chile, se apeló al patriotismo de los peruanos y el presidente Prado lanzó la primera convocatoria a todos los hombres hábiles para empuñar un arma, entre los 18 y los 60 años. Más adelante, el límite de edad se ampliaría a los adolescentes. Este primer llamado fue atendido y pronto se incorporaron para las primeras maniobras hombres de todo condición y procedencia. Entre éstos, cabe hacer especial mención a los indígenas, puesto que desde los primeros días de la independencia fueron ellos quienes mayoritariamente formaron la tropa. Durante las guerras caudillistas también fue a ellos a quienes se recurrió en apoyo de las facciones. Ahora, cuando el país entero era escenario del conflicto, serían nuevamente los indígenas uno de los principales actores de los hechos.

El profesor Franco de la I.E. Lastenias Rejas de Castañón, en Para Grande, escenifica todos los años junto a sus alumnos y en el terreno de los hechos, el genocidio que causó la muerte de más de dos mil pobladores del anexo de Para Grande en Tacna, quienes conformaban los ayllus del antiguo Pago Aymara, afirma: "Los pareños eran campesinos que formaron un contingente aymara de más de dos mil hombres, mujeres y niños. Desprovistos de armas, inofensivos, y sin experiencia bélica, se decidieron a asumir la defensa territorial al ver que el gobierno de Lima no enviaba refuerzos y que Arequipa había retirado sus tropas." El presidente peruano Mariano Prado había huido a Europa y Nicolás de Piérola había tomado el poder a la fuerza. El profesor Franco señala que en su colegio, además de educar a los alumnos ahora se les está haciendo tomar conciencia de los valores históricos de sus antepasados. Explicó que hay un episodio de la Guerra del Pacífico que no se saca a luz, el cual es el sentimiento de amor de los aymaras hacia la madre tierra, a la pachamama. Este amor a la pachamama fue quebrantado a fines del siglo pasado por la infausta guerra entre Chile, Bolivia y Perú, la cual tuvo como resultado el fraccionamiento territorial de Tacna y Arica.

En efecto antes de 1880, Tacna, Arica y Tarapacá eran parte de una sola Nación integrante del Gran Qollana Suyo (Collasuyo), uno de los cuatro pilares del Tawantinsuyo, su capital Qosco y Macchu Picchu. Hoy Tarapacá, Iquique, Arica (el puerto natural de Tacna) y Antofagasta (salida natural de Bolivia hacia el océano Pacífico) están bajo dominio del estado de Chile; mientras que Tacna está bajo dominio del estado de Perú.

Pero volviendo a la lección del profesor Franco de Para: éste revive todos los 24 de mayo episodios del genocidio cometido a las familias de los ayllus del antiguo Pago Aymara de Tacna, (hoy Para Grande) quienes fueron conducidos por Samuel Alcázar al Campo de la Alianza (entrada de Tacna por el Norte) para participar en una guerra que los aymaras no habían provocado, ni previsto.

En Tacna existieron Pagos Aymaras establecidos desde hace siglos en estas zonas. Los pareños (Ayllus del antiguo Pago Aymara, Tonchaca, Silpay y otros) acudieron al campo de batalla en forma heroica para defender a su tierra. Eran un número reducido pero se esperaba el refuerzo proveniente de Bolivia y Arequipa, pero el aliado estado de Bolivia decidió retirarse del escenario de la guerra; Arequipa negó el envío de más tropas al ver que Chile - el enemigo invasor- superaba los 20.000 soldados bien armados, bien alimentados y con entrenamiento apropiado.

“Todos ellos, dejaron a los pareños abandonados. Ese infausto día: el 26 de Mayo de 1880, tanto Lima, Arequipa e incluso La Paz dejaron a los aymaras en manos del sanguinario ejército chileno, que en forma abusiva liquidó a sangre y fuego a todos los pobladores. Al tener a los pareños vencidos, heridos y tendidos en el suelo, los chilenos procedieron al repase, es decir a rematar a los indefensos heridos dándoles de bayonetazos en el corazón y matando a sus indefensas mujeres y niños que les acompañaban”, afirma el profesor Franco.

Recordemos que en 1880 ya estaba vigente Primera Convención de Ginebra de 1864, que estableció la prohibición de matar en un acto bélico a soldados vencidos y rendidos, y de matar mujeres y niños de la sociedad civil. Por tanto ese acto de “el repase” constituye un delito de genocidio cometido por los oficiales chilenos en agravio de los pobladores aymaras. Este delito no prescribe y serán los sucesores de dichos oficiales militares los que deben y tienen que responder ante la Justicia Penal Internacional. Las pruebas están en la historia.

Posterior a la masacre, Tacna quedó desolada, bueno, casi desolada, en la ciudad sólo habitaron mujeres, niños, los animales que criaban los aymaras (no podían luchar) y quienes fueron defendidos por los consulados extranjeros (el consulado italiano se estableció en 1870) ante las autoridades chilenas. Hectáreas de tierras de cultivo estuvieron a la intemperie, todo estuvo servido para los chilenos y para quienes deseaban aprovecharse de la situación.

El profesor Efraín Choque Alanoca refiriéndose a este momento de la historia tacneña declaró lo que muchos no quieren declarar. El contexto de los territorios o viviendas de los originales pobladores tacneños varió ostensiblemente a raíz del conflicto bélico: un sector de comerciantes inmigrantes italianos, se apoderó (vía la especulación inmobiliaria) de los mejores y céntricos espacios de la ciudad. Es entendible por qué entonces quedaron italianos y sus descendientes a cargo de la ciudad, oportunamente se negaron a luchar contra la invasión chilena protegidos por sus consulados y esperaron por el cadáver de la ciudad para terminar de roer los huesos.

Año 2009 y después de cinco siglos de imposiciones de fronteras, guerras y nacionalidades, los aymaras están abandonados a su suerte en medio de la pobreza y el desempleo. Por ello los aymaras emigran a zonas con mayores posibilidades como por ejemplo Tacna, uno de sus territorios ancestrales, para conseguir empleos como obreros, comerciantes (muchos ilegales), agricultores, limpiadores, niñeras, empleadas domésticas, canillitas, etc., siento víctimas de abuso laboral; pero, si no encuentran esos empleos, ¿a qué se verán forzados?, ¿ilegalidad, robo, delincuencia?

Al viajar en bus le invito a que mire a través del vidrio que lo protege y fíjese cuantos jóvenes trabajan como ambulantes (ofreciendo llamadas por celular o vendiendo golosinas, por ejemplo) y de se cuenta que ellos no tienen las oportunidades que desean y no es porque no desean tenerlas, sino porque no se las quieren dar.

Al igual que en 1880, los aymaras no tienen una patria que los defienda. A pesar que ellos siguen defendiendo la soberanía peruana contra los intereses del gobierno de Chile. El centralismo del gobierno de Lima y la explotación injusta de sus recursos naturales por empresas extranjeras, origina los problemas económicos de esas poblaciones. Hoy los aymaras peruanos están perdiendo la esperanza en Perú y algunos quieren establecer repúblicas independientes, debido a ese abandono. Este anuncio ya lo hizo público el propio presidente regional de Puno, Hernán Fuentes.

Sin importar la nacionalidad, la pobreza en las regiones pobladas por los aymaras es similar en Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Los gobiernos de esas naciones deberían tomar más atención a las necesidades de sus poblaciones originarias en forma conjunta, ya que más allá de las nacionalidades que los separan, los aymaras comparten una cultura milenaria, los mismos intereses y los mismos territorios.

Esos cholos, quesos, serranos, ignorantes que hacen quedar mal a Tacna y quienes nos desprestigian y hacen que Tacna tenga una mala imagen, serán los primeros en salir al frente y defender estas tierras; y claro que los puneños tienen derecho a reclamar como tacneños, porque ellos antes de ser puneños o tacneños, son del Collasuyo y estamos en sus tierras.

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