16/12/13

Direccion de la cevicheria de Ronald Abad.

Ronald Abad tiene 31 años y se convirtió en cebichero por necesidad. En el 2005, cuando llegó a Lima desde su casa en Jaén, pudo probar un cebiche fresco. Hasta entonces, solo se había contentado con una caballa seca en Cajamarca. Estudiaba contabilidad pero no pudo seguir pagando sus estudios. Por eso entró a trabajar a una cebichería y cuando nació su hijita y empezó a apoyar en la cebichería de Carlos, a la vuelta de donde hoy se cuadra para preparar la cabrilla. Pero fueron las au­sencias de Carlos en la cocina las que lo empujaron a preparar sus primeros cebiches. En el 2008, decidió montar su carretilla. Su rutina: levantarse en Breña, viajar hasta el mercado San Pablo en La Victoria, comprar los filetes que manda a cortar en dados. Ronald tiene una particularidad, hace un plato a la vez, no puede realizar dos o tres al mismo tiempo. Ronald les dice que aguarden su momento y la espera bien vale la pena. Su secreto está en la frescura de los ingre­dientes y en el limón de Chuluc
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